
El Gobierno argentino inició un análisis de urgencia para determinar el impacto del reciente fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que declaró inconstitucionales los aranceles globales impuestos por Donald Trump. Ante la inmediata contraofensiva del mandatario estadounidense —quien anunció un nuevo gravamen general que escaló del 10% al 15% mediante mecanismos legales alternativos—, la administración de Javier Milei busca ratificar la vigencia del acuerdo de comercio e inversiones sellado el pasado 5 de febrero. La estrategia oficial se centra en sostener que, al existir un tratado bilateral de reciprocidad ya firmado, los productos argentinos deberían quedar exceptuados de las nuevas restricciones tarifarias que entrarán en vigor a finales de febrero.
A pesar de la incertidumbre jurídica en Washington, el Palacio de Hacienda y la Cancillería mantienen una postura optimista. El núcleo del argumento oficial es que el acuerdo, que eliminó aranceles para 1.675 posiciones arancelarias argentinas, posee una naturaleza "legalmente vinculante" que lo protegería de las decisiones generales.
Fuentes cercanas a la negociación señalaron que el entendimiento se realizó bajo principios de buena fe entre ambos Ejecutivos. “No nos deberían imponer aranceles en aquellas posiciones en las que tenemos cero”, afirmaron voces oficiales al diario La Nación, destacando que rubros clave como la propiedad intelectual, patentes e inversiones no se ven alterados por el fallo judicial.

Un punto de alivio para las aspiraciones argentinas reside en la letra chica de la nueva orden ejecutiva firmada por Trump bajo la Sección 122. El documento hace una referencia positiva a los socios que suscribieron acuerdos históricos para equilibrar la balanza comercial, señalando que “Estados Unidos seguirá cumpliendo sus acuerdos de comercio recíproco legalmente vinculantes”.
Además, se destacan dos aspectos fundamentales para la economía local:
Carne vacuna: La ampliación de la cuota de exportación de 20.000 a 100.000 toneladas anuales se mantendría firme, ya que el propio decreto de Trump exceptúa productos críticos para la economía estadounidense.
Exenciones temporales: El nuevo arancel del 15% contempla exclusiones basadas en "necesidades de la economía estadounidense", un margen donde Argentina busca consolidar su posición.
Voces en contra y advertencias técnicas
No obstante, el panorama no está exento de nubarrones. Desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), advirtieron que el fallo de la Corte podría haber dejado sin sustento legal la base del acuerdo, dado que el país aún no lo remitió al Congreso para su ratificación. Según la entidad, el arancel recíproco declarado ilegal era precisamente la "concesión principal" que beneficiaba al acceso de mercados.
Por su parte, el Canciller argentino, Pablo Quirno, salió al cruce de estas versiones negando categóricamente que la sentencia judicial implique una ruptura del vínculo comercial bilateral. En sintonía, Jamieson Greer, representante comercial de EE. UU., reforzó la confianza en que “todos los acuerdos comerciales negociados por el presidente Trump seguirán vigentes” tras el litigio.
El escenario de fondo es una guerra abierta entre el Poder Ejecutivo y el Judicial en Estados Unidos. La Corte dictaminó por 6 a 3 que Trump excedió sus facultades al usar leyes de emergencia nacional para fijar aranceles. La reacción del presidente fue elevar la apuesta: "Aumentaré el Arancel Mundial del 10% hasta el nivel totalmente permitido y legalmente probado del 15%", sentenció, buscando retomar la iniciativa política de cara a las elecciones legislativas de noviembre.